Posteado por: arnaldomirabal | 17 octubre, 2012

¿Euforia por viajar?

Ya la cizaña cobró cuerpo ante la actualización de la política migratoria cubana; los libelos de la derecha occidental, tan dados a despotricar contra la isla, anuncian un posible éxodo masivo. A decir verdad, los cambios suscitaron gran debate en las calles, tomaron por sorpresa a muchos, pero hasta ahora no he presenciado el corre corre que algunos malintencionados esperan.

Y es que el tema migratorio cubano siempre ha sido una cuestión candente, azuzado por los Estados Unidos y su Ley de Ajuste Cubano, que legaliza la llegada de todo cubano siempre que arribe de forma ilegal, muchas veces luego de negarles la visa en la Oficina de Intereses enclavada en la Habana.

Conozco a algunos cubanos que acudieron a la SINA en varias ocasiones, y antes las continuas negativas decidieron echarse a la mar, uno de ellos presentaba el record de 49 intentos de salida ilegal, hasta que finalmente llegó sano y salvo. Su novia, que quedó en Cuba, superó el record.

Sé de otros que no tuvieron esa suerte y al primer intento desaparecieron. Cerca de mi casa hay una cuadra con varias hogares enlutados para siempre, que nunca podrán depositar flores a sus seres queridos porque desconocen su paradero. Aunque han pasado los años, aún aguardan la esperanza de una llamada.

La migración ilegal en Cuba siempre fue un lucrativo negocio. Un pasaje en lancha rápida cuesta alrededor de 10 mil dólares, y en un solo viaje pueden aventurarse hasta 30 personas.

De más está decir que si el resto de los habitantes del Tercer Mundo gozaran del privilegio de la Ley de Ajuste Cubano, en muy poco tiempo el idioma inglés se convertiría en un dialecto raro.

Pero la intención siempre fue dar la sensación de que en Cuba el “régimen sanguinario”  obligaba a sus hijos a emigrar hasta en chalupa, una especie de tabla con una o más cámaras de tractor.

Nunca dijeron que esos temerarios que se adentraban al mar en chalupa, regresaban una y otra vez a Cuba para reunirse con los suyos. La derecha de Miami les criticó por regresar, porque a nadie se le ocurre volver a una dictadura, menos pasearse en Audi rentado y andar de “recholata” con la familia. En la regimenes militares, se sufre o se muere, no se baila y se goza.

Los medios de información, tan dados a desinformar, nunca dijeron que a USA emigran más salvadoreños que cubanos, y el país centroamericano tiene menos densidad de población que la isla caribeña.

Ahora, la isla también cometió sus errores. Por eso me causa un poco de desazón leer en el tercer párrafo de la editorial Por la voluntad común de la nación cubana, aquello de que: “la política migratoria de Cuba, a lo largo de todos estos años de Revolución, se ha basado en el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a viajar, a emigrar o residir en el extranjero y en la voluntad de favorecer las relaciones entre la Nación y su emigración”.

¡Asere! ¡No fastidien! Nunca he leído nada más contradictorio, ¿por qué aprobamos entonces la nueva ley migratoria? ¿Cuántas veces tuve que guardar silencio cuando en una reunión cualquiera algún joven lanzaba la pregunta de por qué no se podía viajar?

Seamos más serios, que hay gente seria comprometida con el proceso cubano, que no esconde la cabeza cuando debe reconocer los errores de la Revolución.

Hasta hace muy poco mirábamos con desconfianza a quienes decidían partir. Y digo más, mi madre me contó cuánto lloró aquella vez que presenció como le lanzaron huevos a una joven embarazada, que despejaron de sus ropas y pasearon por todo el barrio porque quería emigrar. A esos excesos llegamos, y resulta que hoy leo en una editorial que siempre se respetó a quien quisiera viajar.

Es cierto que me preocupan los jóvenes, en un mundo marcado por la crisis económica y en un país bloqueado, serán los primeros en hacer las maletas. Desde hace años una gran parte de mis amigos vieron la emigración como la única solución a sus problemas.

Para nadie es un secreto que en la isla caribeña la jugada está apretada, y en ocasiones asfixia. Dice un viejo refrán que quien se casa, casa quiere, en Cuba quien se casa vive agregado, siendo una de las causas de las altos índices de divorcio en los más jóvenes.

Es verdad que la ley de Ajuste y sus prerrogativas incita a muchos a jugarse la vida cruzando el Estrecho de la Florida, pero también es cierto que tengo amigos en medio mundo. Yo ni sabía que Luxemburgo era un país, menos un ducado, y allá hay tres matanceros del barrio donde vivo.

Ante la nueva posibilidad de viajar descubro una Cuba que se mueve, reconozco que los Lineamientos de la política económica y social de verdad persiguen desarrollar el país, para que se sacuda de todo el lastre que le impide el avance.

Entiendo que muchos jóvenes querrán conocer el mundo, mundo que le podrá resultar tentador, algunos querrán permanecer, otros regresarán, porque lo de uno es lo de uno.

A mí en lo particular, me interesaría que llegaran los buenos tiempos para quienes desean conocer a Cuba primero, y el extranjero después, porque viajar por el interior de mi nación puede ser una odisea con muchos más obstáculos que los experimentados por Ulises en su regreso a Ítaca.

No me interesa viajar al extranjero quizás porque soy práctico, y comprendo que no tengo un familiar en el exterior que me pague un pasaje de avión; o porque soy capaz de mentarle la madre a algún cónsul que me tilde de posible emigrante sin apenas conocerme.

Me alegra la medida porque cada vez más, dejamos con menos argumentos a los enemigos de la Revolución. Aunque nuestros enemigos siempre esgrimirán cualquier mentira. Ahora hablan de posible éxodo en Cuba.

Recuerdo que hace unas semanas observé en la televisión española una entrevista a Vargas Llosa, excelente escritor y pésimo analista político, quien aseguró ante las cámaras que el éxodo de jóvenes españoles ante la precaria situación económica que vive del país ibérico lo veía como algo positivo, porque la juventud siempre quiere viajar y conocer. Pero bueno, ya sabemos que la realidad de esta porción de tierra la cortan con otra tijera, y nos califican con otras palabras.

 


Responses

  1. arnaldo, ese párrafo que señalas sabemos que es mentira… y lo digo con todas las letras: es mentira… recuerdas lo que te conté en el nicho, al volver de encargar el almuerzo?… y 14 años es mucho tiempo y más para una persona que solo ha vivido 17…


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