Posteado por: arnaldomirabal | 2 octubre, 2012

CHE GUEVARA

Karla lleva el Che en el pecho, en una medallita que cuelga de su cuello; junto a sus cosméticos, Yanet siempre viaja con una fotografía del Guerrillero. Soy incapaz de decirles que ese rostro no es amuleto, y que su imagen no hace milagros.

Entiendo que los humanos en ocasiones necesitamos aferrarnos a algo para evadir la dura realidad; quizás a ello se deba su santificación en la Higuera, y hasta las plegarias de un campesino boliviano para que interviniera ante la desaparición de su vaca.

Muchos encontraron cierto paralelismo entre la vida del cubano-argentino y la de aquel que según dicen bajó de los cielos para salvarnos. Pero el Che no necesita templos, renegó de todo lo que subyugara a los hombres. No nos enseñó a poner la otra mejilla después de la agresión, nos enseñó a combatir.

Cada mañana me encuentro con su mirada desde una pared de mi cuarto, pero no le rezo, porque su verdad ya me fue revelada en sus libros, y en su existencia consecuente al frente de una guerrilla o desde una fábrica.

Una noche mi subconsciente me jugó una mala pasada. Después de observar una entrevista realizada al Che Guevara en los años 60, le soñé sentado en un sofá con su uniforme de campaña, como mismo lo había visto en la televisión.

En mi sueño yo le observaba sin saber qué decir. Desde entonces esa idea viaja conmigo siempre, qué le diría al Comandante guerrillero.

Hoy le expresaría que muchos jóvenes le llevan como prenda y amuleto, pero no siempre actúan como él; algunos, en cambio, sí van con su foto conscientes del gran hombre que fue, como meta trazada para lo que pueden llegar a ser.

Le diría también que siempre le veo en las protestas de los más humildes, esos por los que él luchó. Al parecer su rostro insufla valor y los pobres nunca le olvidan. Le confiaría, con la voz entrecortada, que le reprocho a la vida no haberme parido antes para acudir a aquella selva, y detener aquellas balas.


Responses

  1. recuerdo cuando el 1er año me lo dijiste, que llevabas tatuado al Che porque lo sentías, pero que no es solamente una imagen… Por eso besaba ese brazo izquierdo cada vez que te veía. Hoy entré, después de…quién sabe cuántos meses de ausencias, a tu blog, y volví a extrañar al Che, y volví a extrañarte. Disculpa por el silencio.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: