Posteado por: arnaldomirabal | 1 octubre, 2012

Garantía de reemplazo asegura producción de huevos

Es cierto que las mujeres pueden enfrentar cualquier faena por difícil que sea, desde guataquear un surco hasta conducir una combinada cañera. Pero sin duda alguna, nada mejor que esa condición maternal de las féminas para manejar una nave avícola, sobre todo cuando de criar pollitos se trata.

Quizás sea la razón por la que de los 42 trabajadores que laboran allí, de ellos 27 hombres, solo mujeres trabajen directamente en las naves. Quizás alguno piense que es la labor más fácil, pero es todo lo contrario.

POLLITOS INMUNES

La Unidad es la encargada de procurar las futuras gallinas a las unidades ponedoras de la provincia. Allí arriban

con un día de nacido y permanecerán cuatro meses.

El director del centro perteneciente a la Empresa Avícola del territorio, Idel Valera Elizardez, destaca la importancia del manejo con el animal desde esa primera jornada, para contar en el futuro con pollonas élites en su etapa productiva.

“Existe un ciclo de vacunación preventiva para evitar las diferentes enfermedades. De no inmunizarse corren el riesgo de sufrir deformidades en las patas, entre otras muchas afectaciones.”

“Las aves son muy sensibles si no se tratan con sistematicidad. La enfermedad de Marek, conocida también como parálisis de las gallinas, causa inmovilización asimétrica de uno o más miembros”, explica Valera.

“Puede manifestar dificultades para respirar o dilatación del buche. Además de lesiones en los nervios periféricos, es común la aparición de tumores linfomatosos en la piel, músculos del esqueleto, órganos y vísceras.”

Otra de las enfermedades que previenen es la conocida como Gumboro, altamente contagiosa en pollos jóvenes. En su forma aguda las deprime, debilita y deshidratada. Producen diarrea acuosa y sangraminento.

AL CALOR DEL CARBÓN 

En dependencia de los nacimientos en las plantas incubadoras arribarán por lotes de 6 mil a 11 mil crías. Antes de la llegada se acondiciona bien el lugar. El calentamiento se realiza con carbón, por no contar con bombillas eléctricas. Para ello adaptaron un tanque de metal picado a la mitad, y las brasas brindan la temperatura necesaria.

En los primeros días las pollitas se distribuyen en ruedos de cinc, con un diámetro de tres metros cuadrado, con capacidad para 500 ejemplares cada uno. La entidad cuenta con nueve naves y un total de 57 mil aves en desarrollo.

“Independientemente de dificultades con la estabilidad del carbón, el cual se transporta desde la Ciénaga de Zapata; o la impermeabilización de los techos, los resultados son positivos, y la mortalidad no ha ascendido; siendo positivo la viabilidad, principal parámetro para medir la eficiencia, el cual recoge los índices de supervivencia.

Aunque hace algún tiempo sufrieron la carencia de pienso inicial, ya en esta etapa se estabilizo su entrega.

El trabajo es muy riguroso. El mínimo cambio en la nave provoca estrés. Los bebederos deben permanecer limpios, y con la cantidad del líquido requerido, para eliminar la Coccidiosis Aviar, parásito microscópico que se hospeda en la paja mojada y produce entre otros padecimientos diarreas agudas.

Los técnicos realizan la biometría periódicamente, para determinar el tarso o longitud de las patas; el peso y la uniformidad.

“El peso óptimo rondará los mil 330 gramos, y el tarso medir 103 milímetros para que a su arribo a las unidades productoras de huevos las pollonas alcancen al bebedero.”

25 AÑOS DE CARIÑO Y LABOR

Leidys Domínguez llega cada mañana a su centro de trabajo, y tras cumplir con las medidas de higiene fitosanitarias, se adentra a su nave para revisar si existió alguna mortalidad. Después inspecciona las cajuelas, desinfecta los bebederos y comederos, y luego les alimenta.

Al parecer Leidys se adaptó al hedor de la excreta y el constante piar. Absorta, se le ve trajinando de aquí para allá, pero con todos los sentidos activados, porque tiene que estar al tanto de 9 mil animales, determinar si hay alguno enfermo, y llevar a cabo todo el manejo de la nave, y que el ave asimile los alimentos.

Le lanzo una pregunta para incentivar la conversación:

-Usted se encariña con los pollitos

-¡Claro! Si no les tomo cariño y amor no puedo trabajar con ellos

-Pero cómo se encariña si a los 112 días se los llevan y te traen otros

-Me vuelvo a encariñar entonces, hace 25 años que realizo esta labor.


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