Posteado por: arnaldomirabal | 1 octubre, 2012

Futuro prometedor para la UBPC 10 de Octubre

Seguramente por estos días los 83 trabajadores de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) 10 de Octubre; del poblado de Agramante, permanecen con los oídos muy atentos, antes los cambios que se anuncian para estas formas de producción.

Desde su fundación, en 1993, las UBPC tropezaron una y otra vez con disímiles obstáculos que impedían su desarrollo. Carecían de autonomía, y para realizar cualquier gestión debían adentrarse en una carrera maratónica, que muchas veces resultaba infructuosa. Pero el panorama se anuncia prometedor.

LA UBPC POR DENTRO

La unidad cuenta con 174 hectáreas bajo el riego de tres máquinas, y 50 h en secano. Existe un autoconsumo para suplir las necesidades de los trabajadores, quienes reciben cada mes 10 libras de frijoles, viandas y carne de cerdo.

Su fuerte son los cultivos varios. Han obtenido innumerables  reconocimientos, como el diploma que la acredita como la UBPC mayor productora de frijol de la provincia,  y otro por vender al Estado más de 1 millón 380 mil pesos de maíz.

Juan Manuel Naranjo Pérez, jefe de producción, asegura que esperaban desde hace mucho obtener la condición de Vanguardia Nacional que ostentan desde principio de julio, y por lo cual su mamá Hilda Pérez, estuvo varias noches frente al televisor para ver si su hijo salía en la televisión.

LA VINCULACIÓN ESTIMULA HASTA LA TIERRA

Ada García Montes de Oca, al frente del departamento de Recursos Humanos, afirma que todos están vinculados a los resultados finales y a la producción, incluso directivos y trabajadores de oficina.

“Lo mismo doy machete que guataca, al principio no sabía ni arrancar bejuco, y me daba cada “mamellazo” con el machete. Pero ya me defiendo. Y me familia me apoya.”

Explica que el sistema de vinculación estimula mucho, de ahí los resultados productivos y el sentido de pertenencia.

La comercialización de las producciones recae en en la UBPC, pero desde la preparación, hasta la cosecha es responsabilidad de los finqueros.  El salario promedio mensual es de 3 mil 137 pesos, entre las razones de la estabilidad de los 72 asociados y de la junta directiva.

“A pesar de las ausencia de equipos no nos cruzamos de brazos, preparamos la tierra, sembramos, y acto seguido cosechamos, es un ciclo interminable de domingo a domingo”, advierte Ada.

Con las transformaciones aprobadas por el Consejo de Ministros, en un futuro no muy lejano el parque de la 10 de Octubre mostrará mejor semblante.

¡CUANDO SE QUIERE SE PUEDE!

Durante nuestra visita la cosechadora Fergusson estaba fuera de combate en plena campaña de maíz, por una rotura en el motor. Por tal situación enfrentaron parte de la cosecha y secado manualmente, y les aguardaban en el campo 3 mil 500 quintales.

“La ausencia de equipos lo entorpece todo, pero no nos frena”, -asegura José Rodríguez González, jefe de maquinarias-, “hace tiempo no recibimos piezas de repuestos. Para la preparación de tierras contratamos equipos. Contamos con un parque de 9 tractores pero para enfrentar las actividades agrícolas solo están disponibles 2.

“Si se ponchan, es todo el día dando carreras; faltan de implementos, desde un tornillo hasta una varilla de soldar”.

No han podido darle baja a los tractores por el engorroso papeleo. Aún así, no se sientan a esperar recursos.

DE TIEMPOS MALOS A TIEMPOS BUENOS

El económico Orlando Prieto, no solo le sabe un mundo a los numeritos, conoce al dedillo la historia de la unidad, y de algunas malas decisiones que se tomaron en el pasado. Como aquella orientación de sembrar plátanos bajo riego, y que comprometieron la UBPC.

“No permitieron sembrar otra cosa, y como el plátano produce al año de sembrado, pero a los trabajadores había que pagarles su sueldo, acudimos al banco y surgieron las deudas. Para colmo de males azotó un ciclón y todo el plátano vino abajo, y con el la economía de la entidad.

Las cosas comenzaron a cambiar cuando el actual administrador, José Sánchez Noda, visitó otras UBPC con buenos resultados para adquirir experiencia. Las decisiones sobre los pasos a seguir se tomaron las asambleas de trabajadores.

Saldaron sus deudas y a los tres años ya contaban con utilidades. Desde entonces los resultados productivos van en constante ascenso.

Pero no por arte de magia. Si se orienta sembrar maíz y no ha llegado la semilla, y hay boniato, se cultiva boniato.

No hay un palmo de tierra sin sembrar, incluyendo los realengos. Intercalan cultivos. No se pierde un segundo entre la cosecha y la preparación de tierra. Hace dos años no piden créditos al banco.

Orlando Prieto asegura que si no se incentiva a los trabajadores no habrá resultados, y si tienes deudas no puedes pagar utilidades. Además, antes se planificaban las pérdidas, “una locura compadre. Muchos esperaban la llegada de algún ciclón para cumplir el plan. No había compromiso de los trabajadores con la tierra. Hoy todo es diferente, y al parecer las UBPC presentan un futuro prometedor.”

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