Posteado por: arnaldomirabal | 31 julio, 2012

Viviendo entre ciclones: de Cristobal Colón a Fidel Castro

Mi primer recuerdo de un fenómeno atmosférico data de principios de los 80. Viene a la mente el vecino Rumualdo podando una gran mata de aguacate; o Pupi colocando papel precinta en los cristales de su casa; luego las rachas de viento silbando con fuerza.

Desconocía de niño la existencia del Sistema de Defensa Civil. Lo supe después, gracias a las clases de Educación Cívica y al escape de amoniaco muy cerca del barrio, seguido de las masivas movilizaciones en ómnibus para evacuar a la población.

Con el transcurso del tiempo aprendí a “vivir” con los ciclones. Y subrayo la palabra porque en Cuba se vive y sobrevive a los huracanes.

Hasta una periodista extranjera, acérrima enemiga de la Revolución Cubana, elogió la organización ante cada evento atmosférico, e inevitablemente pienso en Katrina, y la flema de Fema, Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de los Estados Unidos.

Por la ineptitud de esa organismo, un huracán categoría 3 se convirtió en el más mortífero de aquella nación, causante de daños materiales por más de 75 mil millones dólares y el fallecimiento de mil 836 personas.

Mientras al sur, una pequeña isla pobre y vilipendiada, muestra quizás los índices más bajos de muertes por estos desastres, y posee la población más informada sobre el tema.

Gracias al doctor Rubiera en cualquier parque un compañero puede hablar de hectopascal, y hasta alguien “adivinará” la trayectoria según la intensidad de sus diferentes variables meteorológicas.

MEDIO SIGLO CON LOS OJOS EN EL HURACÁN

Aunque Cuba era firmante del Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra de 1949, que supuestamente velaba por el derecho humanitario en casos de desastres naturales, nunca aseguró su cumplimiento, y solamente la Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos actuaban en determinadas labores de salvamento, durante inundaciones y otras secuelas de los ciclones tropicales.

A partir de 1959 la realidad cambió, y sobre el naciente proceso de transformaciones se desató un vendaval tan mortífero como los fenómenos de la naturaleza: las acciones terroristas organizadas y financiadas por la CIA.

Para enfrentar estas amenazas se crearon las Milicias Nacionales Revolucionarias, que mayoritariamente pasaron a formar parte de las unidades de combate de reserva del Ejército Rebelde.

El 31 de julio de 1962, en una reunión de los presidentes de los órganos de gobierno de las seis provincias de entonces, presidida por el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Raúl Castro, se le asignó a la Defensa Popular la misión de proteger a la población y la economía de las agresiones del enemigo.

Es así que se considera la Organización Militar de Industrias y la Defensa Civil Popular, el embrión del sistema de Defensa Civil.

LA TRISTE Y CERTERA LECCIÓN DE FLORA

El 3 de octubre llegaba a tierras cubanas el huracán Flora, catalogada como la segunda mayor catástrofe registrada en la isla. Trazó un lazo destructor sobre las actuales provincias de Las Tunas, Granma, Holguín y Camagüey; tal parecía que había decidido ponernos a prueba.

Las torrenciales lluvias asociadas a él causaron inundaciones nunca antes vistas. El territorio de la actual provincia de Granma, uno de los más afectados, reportó en 93 horas mil 840 milímetros de agua, causantes de enormes riadas, de la muerte de mil 126 personas y la destrucción de 11 mil 103 viviendas.

Hacia allá partió Fidel, siempre en la primera línea de combate. El Comandante en Jefe expresaría días después: “El problema nuestro es una tarea profiláctica contra los huracanes…no esperar a que los huracanes lleguen, inunden, arrasen y después ayudar a la gente. El problema es qué hacer allí donde ocurrió un fenómeno y puede repetirse.”

En 1966 se promulgaría la ley 1194, creando el Sistema de Defensa Civil con sustento en la base jurídica.

EPÍLOGO EN TIEMPOS DE CALMA

Cuentan que tras la llegada de Cristóbal Colón a estas tierras, azotó una poderosa tormenta que él plasmaría en su diario, pasando a la historia como el primer europeo en enfrentarse a un ciclón, y en redactar un reporte meteorológico.

De Cristóbal Colón acá muchas han sido los huracanes pero a partir de 1959, mayores las vidas y bienes materiales protegidos. Aunque según los especialistas, debido al cambio climático, se incrementarán la cantidad e intensidad.

Yo en lo particular extraño la presencia de Fidel en televisión, siguiendo la trayectoria de los huracanes y preguntándolo todo. Cuentan que después de la tormenta siempre llega al calma, pero en Cuba tras los embates de un huracán llegaba el Comandante.

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