Posteado por: arnaldomirabal | 3 julio, 2012

Soy de los mal pagados a mucha honra, pero…


Hace unos días, un miamense estreñido, de esos que despotrican contra Cuba a diestra y siniestra, intentó sumarme a la lista de los di$identes; y pensé, concho, si escribo descarnadamente sobre la realidad que me circunda, me podrán tomar como amigo de mis enemigos, o viceversa.

Pero a mí, solo me inspira la verdad, y siempre la buscaré y acariciaré desde esta orilla; aunque de esta orilla la mancillemos con omisiones y dilaciones, que a la larga también es una forma de mentir.

Desgraciadamente debo reconocer que el cizañoso Nuevo Herald me brinda la información que los medios nacionales me niegan. Hace varias semanas el libelo de Miami anunciaba un brote de cólera en la Isla, y hoy el Granma, tarde como siempre, lo reconoce.

¿Qué hacer?, ¿Pa’ dónde mirar entonces? Pa’l frente, y seguir atrincherado, porque “nos acosa el cara pálida” y soplan vientos de guerras en Asia y Medio Oriente, y cerquita de casa, en Paraguay, institucionalizaron un burdo Golpe de Estado.

Muchas veces me pregunto cuál sería el papel de la financiada di$idencia cubana, si sucediera aquí una especie de primavera caribeña.

Cuando la Primavera Árabe, en 2011, me encontraba en la capital cubana. Recuerdo como desde las redes sociales trataron de clonarla en Cuba, llamando a la desobediencia civil.

Yo me sentí un poco impresionado, lo reconozco, pero al desandar la Habana, presencié la ciudad en calma, solo rota por la exasperación de algún conductor de ómnibus ante las malabares de un ciclista en plena vía; o dos viejitos borrachos liados a puños en la céntrica calle 23, por no se qué razón.

Y aunque aún no entiendo la desaparición del cable de Venezuela, y menos el silencio y las incongruencias en torno a este, comprendo el recelo de las autoridades cubanas, porque sabemos que en USA existe un Cibercomando, activado el 21 de mayo de 2010 en Fort Meade, Maryland.

Este Cibercomando, o USCYBERCOM, por sus siglas en inglés, planea, y conduce actividades para dirigir las operaciones y defender las redes de información especificadas por el Departamento de Defensa.

Además, lleva a cabo una amplia variedad de operaciones militares en el ciberespacio a fin de viabilizar acciones en todos los dominios. (Vaya usted a saber a qué acciones y qué dominios se refiere, pero si se trata de USA, nada bueno nos aguarda a los cubanos)

Papa colmo, asegura la libertad de acciones a los Estados Unidos y sus aliados en el ciberespacio e impide lo mismo a sus adversarios. (Dígase Cuba, Venezuela, Irán, etc., etc.)

Eso no lo dije yo, lo reconocieron ellos, y seguramente lo omiten los mercenarios cubanos, mal llamados disidentes.

La red de redes funge como un campo de batalla más, un terreno a conquistar, y aunque hay sus reservas si fueron determinantes o no en los derrocamientos de los gobiernos de Túnez y Egipto, bien pueden desestabilizar gobiernos mediante las mentiras, unido a nuestra incapacidad para mostrar la verdad, oportunamente.

Y yo en el medio, sudando y jugando en un barrio donde casi nadie sabe qué es Internet; y la sueñan como el paraíso terrenal, con ribetes casi místicos. Recuerdo el rostro de cierta amiga que me hizo el favor de imprimir un trabajo de clases, que yo había descargado íntegramente de la red. “¿¡Internet con faltas de ortografías!? Lo dudo mi’jito”, afirmaba mientras me miraba con desconfianza.

Faltas de ortografías y estupideces a montones también, desee responderle, pero nada dije, no tuve valor para deshacer su ilusión.

En lo particular sueño con una Cuba donde todos los cubanos tengan acceso a Internet; y sobretodo, sin un gobierno extranjero y hostil, que financie y fabrique una oposición apátrida que vive de mentir.

Sueño con que se haga realidad aquel precepto “de cada cual según su capacidad, de cada quien según su trabajo”, del que apenas se habla hoy, tan imbuidos como estamos en el discursito del cambio de mentalidad.

Juro que a veces  tengo ganas de darle electroshock a media Isla, empezando por algunos directivos que asienten con la cabeza cuando Raúl Castro habla, para después hacer lo contrario o no hacer nada.

Yo como siempre, desandando la ciudad, haciendo mía las dudas e incomprensiones de la gente de a pie; con el enemigo bien identificado, el de dentro y fuera; con la certeza de que “el dinero no es la felicidad, pero calma los nervios”, así que seguiré revolucionario, medio comunista y medio, y altera’o, casi con los nervios de puntas.

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