Posteado por: arnaldomirabal | 27 junio, 2012

Te soñé


Te soñé. Y eras tan real en mi sueño que tu olor me embriagaba. Desandamos una calle interminable en una extraña ciudad, y nos refugiamos bajo la sombra de un árbol. Con asombro de niño expresé que los insectos pueden diferenciar a los árboles por el sonido de sus hojas a kilómetros de distancia. Tú reías, y me pediste que no me convirtiera en mi saber, y que a kilómetros de distancia sentirías mi presencia. Hermosa como siempre, tan segura de ti misma, me mirabas, y jugabas con tu pelo, que dejaste crecer como te había pedido tiempo atrás. No sabes cuánto me fascina el cabello largo de una mujer, alcancé a decir mientras me acercaba a ti, con la ilusión de conservar para siempre toda la fragancia de tu pelo. Cerré los ojos con tristeza, porque cobré conciencia que tu aparición en mi sueño respondía a mi vieja costumbre de escribirte, para borrarlo todo después, vencido por el temor y la cordura; solo por eso te escribo esta vez, para contarte que te soñé….

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Responses

  1. Conozco ese sueño. He vividos muchísimos parecidos, con certidumbre a vece incluso en los labios cómo si hubiesen ocurrido. Nunca han sido tan crueles los despertares entonces. Pero a veces, cuando despierto aprieto los ojos para quedarme a su lado al menos en un pedacito de idilio.
    Me alegro de leerte Arnaldo, he empezado a hacerlo hace poco, como si fuese un libro esto que ahora he descubierto. Acepta mi request de facebook.


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