Posteado por: arnaldomirabal | 27 junio, 2012

Agroecología:Una nueva forma de mirar la agricultura

En su finca Fernando Doni no emplean ningún tipo de químicos, lo cual no le impide obtener coles de hasta 24 libras

La Agroecología en Cuba tiene sus detractores, quienes aseguran que a diferencia de la agricultura convencional, no puede alimentar a un gran número de personas. De tal manera se debate el futuro agrícola cubano: entre quienes esperan los recursos de antaño, y quienes se acoplan a los nuevos tiempos, en un país que persigue transformar su economía, para de una vez producir en la isla todo lo que los cubanos necesitan. Y existen solo dos vías para conseguirlo.

De una parte, la agricultura convencional, acompañada de grandes equipos y fertilizantes que lo envenenan todo. Pero muchos productores privados y entidades estatales, se mantienen asidos a estas prácticas como niños a un juguete.

Aún hoy por los campos matanceros se dejan ver equipos pesados que parecen extraídos de la Segunda Guerra Mundial. Y muchos campesinos aseguran que sin químicos no hay rendimiento posible, y resulta imposible combatir las plagas.

Desconocen que los fertilizantes químicos tuvieron un origen común: las industrias militares.

LOS QUÍMICOS NO SOLO ENVENENAN A LOS INSECTOS

En la primera Guerra Mundial alguien notó que los soldados contraían ectoparásitos que afectaban su epidermis. No así los que manipulaban el Dicloro Difenil Tricloroetano, conocido como DDT. ¿Y para qué se empleaba ese producto? Para producir explosivos.

Al culminar el conflicto los campos quedaron desvastados, y creció la hambruna. La FAO, apremiada por la situación, crea un programa de variedades genéticas de alto potencial productivo, pero eran muy susceptibles.

“Perdían el gen de la resistencia a las plagas, aparece el DDT como el primer plaguicida de la historia. Al cabo de los años este, o sus variantes, provocaron insecto-resistencias y se demostró que era cancerígeno”, afirma Guillermo Rodríguez, Coordinador Provincial del Movimiento Agroecológico de la ANAP.

Después arribaría la Revolución Verde, liderada por los Estados Unidos, quienes apenas habían sufrido las consecuencias de la Gran Guerra, y emergían como principal potencia.

No solo decidieron exportar un modelo de vida, también de agricultura, basándose en el empleo de variedades mejoradas de maíz, trigo y otros granos, cultivando una sola especie en un terreno durante todo el año, y la aplicación de grandes cantidades de agua, fertilizantes y plaguicidas.
Con estas variedades y procedimientos, la producción es de dos a cinco veces superior que con las técnicas y variedades tradicionales de cultivo, pero a qué precio.

La Antigua URSS también asume esta tecnología, como consecuencia de la posguerra. Años después estrecharía vínculos con la pequeña isla del Caribe, y las transferirá.

En el período que abarca la Revolución Verde, 1949-1970 Cuba pasó de un país monoproductor, de agricultura casi rudimentaria, a uno que depositó todas sus esperanzas en las grandes maquinarias y la producción extensiva, y en parte lo consiguió.

Cualquier matancero entrado en años recordará casi con nostalgia los polos productivos de Jovellanos y Jagüey Grande.

Luego sobrevinieron los embates del Periodo Especial. Para que se tenga una idea del zarpazo sufrido, solo la Empresa de Cultivos Varios Lenin contaba con 150 tractores, a los que no les entró más piezas de repuesto.

El país atravesaba una situación difícil y surgió la necesidad de una agricultura de sustitución, o más bien de subsistencia. Regresar a la tracción animal se volvió una necesidad, unido a métodos biológicos para contrarrestar las plagas.

Con el tiempo, el país tomó conciencia ambientalista, liderada por el compañero Fidel. Solo en la provincia existen 67 fincas donde no se emplea ningún tipo de plaguicidas o fertilizantes, y otro gran número se ha incorporado al movimiento.

CONTROL AGROECOLÓGICO DE PLAGAS

“En la agroecología se trata de evitar la causa de que un insecto se convierta en plaga, empleando los mecanismos internos de la naturaleza que propician el equilibro biológico entra la plaga y sus biorreguladores. No los elimina, si no que busca el equilibrio” refiere Guillermo.

“En el caso de la agricultura convencional se controla la plaga cuando ya se produjo un daño, trabaja sobre el efecto.”

El uso indiscriminado de productos químicos ha provocado la aparición de insecto-resistencia, como es el caso de la Mosca blanca, pequeño mosca de tres milímetros que clava un pico en las hojas y extrae la savia.

Afirma el especialista que la resistencia genética de este insecto ha sido tan compleja que cuando se le aplica un producto químico mata al macho, y la hembra se reproduce por partenogénesis, sin la intervención del macho, dando pie a la resurgencia, donde el insecto cobra una fuerza demoledora.

La mosca blanca afecta al frijol y la frutabomba. Existen 30 especies de mosca blanca y 21 en Cuba.

Pero existen métodos naturales como la Tabaquina, a partir de la hoja del tabaco mezclado con agua. Efectiva contra insectos y artrópodos de cuerpo blando, como también contra aquellos que inoculan virus en las plantas que provocan que las hojas adopten una coloración amarillenta y se arruguen.

Las trampas cromáticas, basadas en el empleo de color, también es un método efectivo,  ya que existen insectos que se sienten atraídos por estos; plantas que desprenden olores que repelen a los parásitos, como el árbol del Nim.

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Responses

  1. Arnaldo, dos comentarios en uno:

    – El primero es sobre un gazapo del tamaño de un tractor: la I Guerra Mundial finalizó en 1918, y la FAO fue fundada en 1945, paralelamente a la creación de la Unión de Naciones que devendría en la ONU.

    – El enfoque agroecológico “puro” es tal como se anota, pero sólo aparece una cara de la moneda, la buena, y esto que incompleta. La mala es que los métodos de control de plagas que describís son sólo repelentes y deben aplicarse repetidas veces duante la etapa vulnerable de la planta, lo que implica la necesaria disponibilidad de buenas cantidades del repelente (nim, tabaco, chile picante, “san diego”, agentes biológicos como baoberia basciana) sobre todo en época de lluvia que “lava” el producto aplicado a las plantas; multiplica la necesidad de mano de obra para inspección y control encareciendo la producción; requiere especialización técnica del productor, no siempre disponible ni siquiera en los asistentes técnicos (agrónomos). Estos son los problemas reales de la producción “cero agroquímicos”, que se multiplican cuando el tamaño de la plantación es grande, como sucede cuando está destinada a la comercialización, una de las razones por las que en los mercados capitalistas estos productos son bastante caros.

    Te propongo que investigués el manejo integrado, que sí podría ser una solución más realista al problema de la producción agrícola a gran escala, sana y ecológicamente apropiada.

    Saludos

  2. En lo de la FAO tienes toda la razón, lo sabía de antemano, pero lo pasé por alto, quizás por olvido.Sobre la agroecología, creo que nunca Cuba tuvo tanta necesidad de aplicarla como era. En un principio producto de la necesidad, ya sabes el Período Especial, y demás, nos quedamos sin piezas de repuesto, sin socios comerciales, y como decimos en la isla, la necesidad hace parir hijos machos, y reinventarte más de una vez, pero sí creo que las prácticas agroecológicas no riñen con las grandes extensiones, al menos he podido constatar en algunas fincas de mi provincia, grandes producciones con rendimientos asombrosos, sin emplear químicos de ningún tipo. Así que es posible. Más para países del Tercer Mundo, sin grandes recursos, no podemos hacerle el jueguito a Mosanto y todas esas grandes transnacionales. Mira amigo, hace un tiempo conversé con unos vietnamitas que trabajan en Cuba, y toda la producción de arroz se hace a pequeñas escalas. Me hablaron además de las potencialidades de Cuba para convertirse en exportador de alimentos, y como seguramente sabes, somos importadores a gran escala. Pienso que debemos cambiar la agricultura cubana, incentivar a los jóvenes para que miran al campo de manera diferente, y pienso que la agroecología es el camino. No obstante te prometo estudiar más, porque como Silvio Rodríguez, también soy el eterno aprendiz.


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