Intuición y conocimiento determinan el dulzor

En laboratorio del Central René Fraga, de Colón, las mujeres son las de la intuición

El laboratorio de un central azucarero es como la brújula que enrrumba el camino; y si predominan mujeres cuenta además con una reserva: la intuición femenina.

Determinante en el proceso de fabricación, desde que la materia prima llega al basculador hasta que se produce el grano.

De los 30 años vinculados al sector, la ingeniera María Teresa Fernández se ha desempeñado durante 25 como jefa del laboratorio del central René Fraga de Colón.

Allí, donde el sexo femenino predomina, son las encargadas de analizar las aguas industriales y de calderas, el estado de la caña al arribar a la industria.

Chequean los parámetros de eficiencia de la fábrica, analizan guarapo, miel, levadura y el grano. En el caso de este, estudian la polarización, color y tamaño.

En la miel final determinan el brix, la pureza y demás parámetros que establecerá si el producto final es óptimo o no.

Así de importante es la labor de estas mujeres. Quizás hablen de sus hijos, el hogar, pero tienen sus cinco sentidos en todas las etapas del proceso.

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