Posteado por: arnaldomirabal | 19 febrero, 2012

¡Ciego! con mis ojos abiertos.

En este restaurante flotante, a la orilla de la laguna La Turbina, puedes degustar un buen filete de pescado al precio de 12 pesos, peso, peso

Por un momento, mi hermosa bahía y los cerros colmados de luces en la noche, perdieron su encanto. Al recorrer la extraña ciudad de Ciego de Ávila quedé exhausto, y  mis ojos bien abiertos, se nublaron ante tantos bellos lugares.

Una amiga me había advertido, “cuando vayas te acordarás de mí”, pero no me dijo nada dela Laguna LaTurbina, laguna que nació un día de la nada, así, colmada de misterios. Y otro buen día, de la noche a la mañana, se colmó de restaurantes.

Donde reinaba un placer yermo, luego inundado de agua,  hoy las familias avileñas degustan suculentos platos a módicos precios, en una eficiente y atractiva red grastronómica.

Visité varios de ellos:La Cueva, hecha por el hombre, o mejor, por un hombre, quien no necesitó miles de años para conformar una caverna e inundarla de peces.

Otro de estos establecimientos flotaba en el agua, como flotaba mi mente…Al traspasar la entrada, esa extraña entrada, supe que estaba compuesta por dos grandes tanques que almacenaban el agua potable del lugar, producto del ingenio de algún artista.

La capitana nos recibió calurosamente, a mí y a la comitiva que me acompañaba. Nos acogió con la carta del menú en sus manos, y fue el único instante del trayecto donde quise echar a correr. A pocas cosas temo como a la carta de los restaurantes. Siempre miro a la derecha, donde aguardan los precios para saetearte los ojos y el bolsillo.

Pero en aquella extraña ciudad y en aquel extraño restaurante puedes pedir la carta sin sobresaltos. Un filete de pescado, especialidad de la casa, costaba ¡12 pesos cubanos! Pero nada dije.

La cueva, hecha por el hombre

Me hicieron recorrer la ciudad de noche, enmudecido. Presencié los largos y libres portales, que como bien sentenció un colega “cuando aquí llueve  nadie se moja”. Y es que no hay rejas, y si las hay, muy escasas. Los interminables portales avileños brindan sombra y refugio al caminante.

Visité el bulevar. ¡El Bulevar! Con fuentes y todo. Restaurantes y todo…en moneda nacional. Y si eres de fuera-de la provincia, no del país- y vas en comitiva, en Don Pepe pueden invitarte a un daiquiri ¡gratis!

Restaurantes, cuántos en moneda nacional. Asequibles al bolsillo del cubano de a pie, como nosotros, que caminamos solo una noche, encandilados, casi ciegos.

Me hablaron de muchas cosas, de los hospitales, de Tapia, el 1er Secretario del Partido en la Provincia, de lo que se ha hecho sin contar con el presupuesto nacional, solo con el apoyo de los organismos del territorio.

Una cantera devenida laguna por obra y gracia de la naturaleza, y por obra y gracia de los hombres y mujeres, devenida en uno de los lugares más atractivos del país. Allí puedes pedir una carta en cualquier restaurante sin susto, puedes comer en una caverna edificada por el hombre, acompañado por la mirada silenciosa de grandes tilapias, un vagón de tren convertido también en establecimiento gastronómico o guarapera.

Siempre me gustó viajar. Me fascinan las montañas, los bohíos, los campesinos, el monte, más no las ciudades. Pero existe una ciudad al centro de Cuba que me abrió los ojos ¡Ciego!

Un amigo  cree que en un futuro los cubanos sí podremos vivir con una sola moneda, porque casi todos los lugares visitados allí operaban con pesos cubanos, es decir, si viviera en Ciego de Ávila, dos o tres veces por semana podría flotar de gozo degustando un buen filete, sin sobresaltos en mi economía.

Observé más. La limpieza de las calles. El alumbrado de los parques, las curiosas farolas, el micrófono grande donde quise gritar… los hospitales, el puente del elevado, antes lugar tan dado al trapicheo, hoy centro deportivo.

Alguien me habló de los productos del agro, pero ya no quise oír, ni ver más. Quizás por ello apenas se me hizo perceptible la música del bulevar. Me dolían los oídos y los ojos. Y no es que me moleste la felicidad ajena, no, porque de Ciego me llevé, entre otras cosas, los ojos abiertos, y la certeza de que cuando se quiere, se puede.

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Responses

  1. Ciego me trae recuerdos de mi ninez no cabe duda que Cuba es linda toda yo hablo de mi ninez que era cuando me iva al rio de Majagua con mis primos y habia una sola moneda …que por cierto valia mas que el dollar en el mundo entero no solo en Cuba y todo el mundo ponia su negocito de comida o de lo que fuera y ahora despues de 53 anos de la misma dictadura pues estamos volviendo a eso que bien, lo unico malo es que ha tomado 53 anos para empezar a darnos cuenta de que lo que teniamos no era tan malo. Dios quiera que sigan los cubanos poniendo sus negocitos y que los hermanitos no se los quiten despues por cualquiera otra escusa para salvar el socialismo. Cuidence muchachos que se les quiere.

    • Buebno gracias por leer, pero si quizás no comuniqué bien, los negocitos como dices son estatales, los restaurantes que menciono, los que visité y vi con mis propios ojos, son estatales, así que estamos volviendo hacia un socialismo eficiente, por supuesto, ojalá que los cubanos sigan poniendo sus negocitos, nos hace bien y dinamiza la economía, sin más date una vueltecita por Ciego de Ávila, pero abre bien los ojos


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