Retratos de zafra

Mi madre como toda una mujer en un campo de caña

EN UNA fotografía en blanco y negro, observo a mi madre con sombrero de yarey y una mocha en la mano izquierda, mientras sostiene una caña con la otra. En su rostro emerge una leve sonrisa, quizás porque se sabía “sorprendida” por el lente de una cámara; en otra foto, un grupo de compañeros le acompañan, sonrientes, quedaron así detenidos, envueltos en los recuerdos íntimos en una gaveta de su cómoda.

Cuenta mi mamá que la foto data de los años 60, allá en el Central Jesús Rabí. Quizás desconozca, o no me dijo, que con el triunfo de la Revolución, y la creación de muchas oportunidades para el pueblo se produjo un nuevo fenómeno en los cañaverales cubanos, la falta de macheteros.

Por ello todos los años se hacían grandes movilizaciones de obreros industriales, de estudiantes, soldados, quienes durante meses participaban en las agotadoras jornadas de la zafra. Porque nadie lo dude, si el trabajo en el campo es fuerte, nada como el corte y tiro de caña manual.

Auxiliándonos de una disciplina como la biomecánica que estudia las aplicaciones de las leyes de la mecánica a las estructuras y los órganos de los seres vivos, la compañera que me trajo al mundo realizó un esfuerzo diario similar a un maratón de 42 kilómetros, sometiéndose a una sobrecarga de actividad cardiovascular; perdiendo además ocho litros de agua, realizando 4 mil flexiones de tronco, 3 mil 800 de brazos, tarea de titanes.

A ello súmesele que para poder “entrarle” al campo, se quemaba el follaje, obligando a los macheteros a inhalar hollín, sustancias tóxicas como amoniaco, carbono, metano, además de pesticidas.

FOTO 2

En una fotografía, el Che, con sombrero de yarey, opera una combinada KTP-1. Se muestra alegre pese a su constante falta de aire, como recordara el operador Ibrahín Ventura Castro, quien entabló una fraternal competencia con el mítico guerrillero en 1963, quien arribó las 8 mil arrobas, labor diaria de 50 macheteros.

Por ese motivo, desde su cargo de Ministro de Industrias, el Che fue precursor de la mecanización en la producción de azúcar. Dos años antes, en los talleres del central Venezuela, en Ciego de Ávila, habían comenzado la fabricación de una alzadora continúa, a partir de una película tomada en los Estados Unidos, sin otros detalles, planos o datos técnicos.

Desde aquel entonces, las condiciones de trabajo en la fabricación de la dulce gramínea se trasformó considerablemente para beneplácito de los trabajadores del sector, hasta la llegada de los años 90, que con la desaparición de la URSS, y la carencia de piezas de repuesto y demás insumos provenientes del CAME, la principal industria de la Isla casi colapsa.

En 1992 Cuba era el principal exportador de azúcar del mundo con 7 millones de toneladas vendidas anualmente, hoy no engrosa la lista entre los 10 países más exportadores, encabezados por Brasil, India, China, Tainlandia y México.

FOTO 3

La provincia de Matanzas eleva la mecanización

A pocos kilómetros del Jesús Rabí, otra diapositiva muestra a un pelotón de modernas combinadas CASE. Aprovechan el horario de almuerzo para descansar. Luego retomarán las labores de corte y tiro mecanizado. Con el desarrollo tecnológico del nuevo parque el hombre solo debe preocuparse en la capacitación para un mejor empleo de la técnica.

En el central calimetense toda la materia prima llega directamente al basculador. Primero las combinadas cortan la planta, y la lanzan a los tractores New Holland, estos a su vez, con sus volteos hidráulicos, la depositan en los camiones Scania. Luego la caña se deposita en una mesa alimentadora con dirección al basculador del central. Desde que se cortó en el campo hasta la llegada al ingenio no sobrepasó las dos horas, y el trabajo manual fue mínimo.

Con la mecanización se incrementa la producción, la productividad y la planificación del trabajo, también la recolección oportuna de los cultivos, reduciendo al mínimo el trabajo manual requerido y de la fatiga.

Pero la industrialización no se puede desarrollar de forma repentina, resulta necesario un proceso de apropiación y adaptación, contar con mano de obra calificada, hacer un uso eficiente de los equipos, y priorizar su cuidado y conservación.

En Matanzas ya no se corta caña manualmente. En un futuro esta realidad abarcará todo el país, y según la recuperación del sector, escalaremos los primeros puestos en la exportación de un producto cuyo precio disminuyó en diciembre pasado, pero desde hace algunos años se cotiza muy bien en el mercado mundial.

Quizás en más de una gaveta aguarde un cartón expresivo envuelto en los recuerdos íntimos, con olor a melaza.

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