Posteado por: arnaldomirabal | 12 julio, 2011

Iliana Ros-Lehtinen y Reina Luisa montan timbirichi en la Casa Blanca


Desde que la señora octogenaria Iliana ros-Lehtinen, más conocida como loba feroz, estrenó el cargo que la acredita como Secretaria del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, la Casa Blanca se convirtió en el reino del barullo y la mojiganga.
Por allí han desfilado lo que menos brilla y vale del mal llamado exilio cubano, desde el asesino del Che, Félix Rodríguez, hasta los demás añejos viejecitos de la onerosa Brigada 2506, los mismos que corrieron con la cola entre los pies en Playa Girón.
Hoy Reina Luisa, madre de fallecido Orlando Zapata Tamayo, devenido héroe por esas incongruencias de Miami, hizo su entrada en el Capitolio, y pidió que USA apretara la tuerca a la Isla, que en buen cubano no es otra cosa que recrudecer el bloqueo de más de medio siglo.
A tan disparatada farsa -convertir a un convicto por delito común en mártir- se sumó la desfachatez de un congresista, quien prometió interceder para que la primera dama o el mismísimo presidente recibiera a la, quiero creerlo una vez más, dolida madre.
Pero como en Miami puede suceder cualquier barrabasada, no me asombraría que Obama diera el pésame en persona a Reina Luisa, pues detrás de la guaracha se halla el rostro vetusto y agrio de Iliana Ros-Lehtinen.
Por lo pronto, por esos azares del destino, y aunque los di$identes aseguran que no son mercenarios, los restos de Orlando Zapata descansan junto a los mercenarios que un abril fueron por mangos bajitos y Fidel los canjeó por compotas, después de la memorable zurra que aún no olvidan.
Llama la atención que hace unos días la propia madre de Tamayo comentara a los medios que el dinero no le alcanzaba. Ahora con la nueva representación, amén de los pastelitos y traguitos de Barcardi edulcorado, le obsequiaron seguramente algún sobrecito con dinero.
Me caben dos preguntas: ¿qué dirán las madres de los veteranos de guerra del belicoso país del norte? ¿Habrán accedido alguna vez a la Casa Blanca? Aparte de Forrest Gump, personaje de un filme de Spilberg, no creo que muchos hayan tenido esa posibilidad.
¿Qué dirán las madres y familiares de los millones de presos del país con mayor población penal del mundo? ¿Conocerán la verdadera historia del preso común que caprichosamente dejó de comer por la exigencia de un celular, una cocina y demás comodidades en prisión?
Estamos avisados, en cualquier momento Iliana y Maria Luisa, inspiradas en la actualización del modelo económico cubano, montan un timbirichi en los jardines de la Casa Blanca y comienzan a vender piezas de vestir del difunto, y un que otro tamal.

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