José María Vitier prolongó el atardecer matancero


Fue un atardecer especial, no cabe dudas, de esos que quedan para siempre en la memoria. El pianista y compositor José María Vitier, junto a las cantantes Liuba María Hevia y la venezolana Cecilia Tod, acompañados de los experimentados instrumentistas Alejandro Rodríguez (Cello) y Abel Acosta (Tres, Contrabajo y percusión) se confabularon para que sobre la ciudad yumurina descendiera un halo místico y poético que logró seducir el atardecer.
Poemas del Apóstol y Gabriela Mistral, musicalizados por el propio Vitier e interpretados por Liuba, inundaron la noche, donde un público aunque no numeroso sí prorrumpió en cerrados aplausos ante cada entrega.
Grata resultó la versión de La Comparsa de Ernesto Lecuona, a dúo con los tambores Batá del panteón yoruba, como muestra de que lo clásico no lleva color ni procedencia. La llamada música culta bien pude surgir en un solar matancero.
El maestro Vitier es descendiente de una prestigiosa familia de intelectuales, desde su abuelo Medardo, prestigioso educador; sus padres, Cintio y Fina, sendos poetas; y su hermano también músico. El músico destacó su estrecha relación con Matanzas.
El concierto forma parte de una gira que abarcó la Isla con el título Se dice cubano, poema de Martí hecho canción por José María e interpretado magistralmente por Liuba.
A la magia de la noche se sumó la venezolana Cecilia Tod escoltada por su Cuatro, instrumento de cuerda primo hermano de nuestro Tres, quien con sedujo con su voz, capaz de sensibilizar a las rocas con la pieza folclórica Polo Margariteño.
Motivados por la presencia de Liuba, varios pequeños se congregaron en el lugar, con la certeza quizás de que interpretaría algún tema infantil, hecho que no ocurrió, pero a petición de José María cantó un tema muy conocido de su repertorio, Si me faltara tu sonrisa.
Aunque la poesía de Martí, la Mistral, Fina o del propio Cintio, pudieran resultar difícil a los pequeños, ninguno se levantó de su asiento, conscientes de que una noche junto al piano de José María Vitier y la voz de Liuba y Cecilia, es gozar de un raro y feliz privilegio.
Si bien dijo Martí que la música es la más bella forma de lo bello, José María Vitier invocó a la belleza para hacer del domingo de la bella y tranquila Matanzas un día diferente, con un concierto diferente. ¡Y de qué manera!

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