Amor tras la reja


Un amigo me aborda en el barrio, me pide interceda por alguien que guarda prisión tras errar sus pasos. Aseguran que el encierro produjo un alumbramiento en su existencia, y que ama a una mujer. Le explico que nada puedo hacer, pero decido ser el vehículo de un sentimiento tan bello, y quizás la prisión se rompa. Pienso en cinco hombres inocentes que también aman desde las rejas.
Cuando te pregunto si vale la pena quiero que me respondas como la mujer que amo en la distancia aunque siempre esté a tu lado
Hay tanto por hacer, tanto por sentir que por momentos no sé si es pertinente detenerme a tu lado con las manos extendidas y siempre vacías
Pero es tan grande el amor, tan grande, que cuando me falla el motor que hala la vida, el sentimiento me salva
Pero necesito, siempre, palabras claras, y la verdad, aunque a veces mate
Yo, trato de horadar el silencio que viaja en mí, perforarlo con palabras un documento Word
Que lleguen a ti como la delicadeza de mis besos, que sientas en estas por momentos tontas palabras,
La suavidad con la cual te quitaría el vestido azul, corriendo los tirantes que aprisionan la belleza de tus hombros
Descorrer el telón de mis sueños: tu cuerpo límpido, inmaculado el cual no me atrevería a tocar,
Me contentaría con admirarlo desde la mirada del hábil artista antes de emprender su mejor obra
Pero a estas alturas no sé que hacer y menos qué decir, entendí que nunca pasarás por mí, detenida como cantara Silvio
He de resignarme a amarte en silencio, en la distancia, entre las sombras
Quisiera tener el valor para levantarme y andar, pero quiero vivir y morir a tu lado,
Escucharte tu voz, más dulce y suave que el viento cuando sacude las hojas
Ya no sé a dónde ir, en qué lugar refugiarme donde no aparezcas tú
He descubierto que si me refugio en Alaska emergerás de la nieve, cálida y hermosa
Sí, quiero gritar, correr, lanzarme desde un risco hacia el mar, pero me arrepiento, no por miedo, simplemente por que no estás tú
Mi vida, patética desde hace algún tiempo, te pertenece, tienes las riendas
Todos mis caminos conducen a ti, y hacia allí me llevan mis pies
Estás en todos los muros de mi ciudad, en la superficie del río, en el centro de la bahía,
Naces con la Luna, me besas cada mañana cuando el sol me golpea la cara
En este minuto nada más me importa que hacerte reír, y que halles el valor, “un día después de la guerra”, para quedarte un segundo más a mi lado
Este sentimiento se vuelve irracional de pensarte tanto
Pero me adentro a él con estoicismo, como el soldado que parte a la batalla con la foto de su primera novia en bolsillo de su camisa sudada, justamente a la izquierda del pecho,
Allí donde la bala acabará su vida,
Qué hacer, si donde marche irás conmigo,
Hoy entiendo que la vida después de la muerte no es más que un embuste
Que la eternidad es una palabra hueca, y que te amaré por los siglos de los siglos
Mira, qué hacer cuando quiera escribir tu nombre en la pared
Cuando necesite como hoy, de tus labios cerca de los míos, mis manos adentrándose en tu pelo
Triste entender que siempre vas conmigo pero nunca a mi lado
Que soy valiente y tengo miedo
Que no le temo a la muerte pero quiero vivir siempre a tu lado
Al final voy comprendiendo que mi suerte es la da la cascada, desde ella cae el alud, más nunca sabrá hacia dónde corre el agua
Así vas en mí, demorada, no soy tu destino
Pero no pedí permiso para amarte
Y si existe Dios, tendrás que descansar las horas a mi lado
Recuerdo que el universo fue diferente la primera vez que nos vimos, y de nuestro beso nacerá el mundo

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