Posteado por: arnaldomirabal | 25 abril, 2011

Mujeres como Mantis religiosas


Con sobrecogimiento y compasión observé como le devoraban la cabeza mientras él perecía de placer, ante cada embestida fenecía impávido pero gustoso, y es que en ocasiones el amor sí mata, bien lo saben las Mantis religiosas. Al aparearse, el macho es devorado por la hembra. Quizás de allí surgió la frase de perder la cabeza por una mujer. Yo particularmente he perdido la cabeza más de una vez, y hasta una camisa y un reloj.
Siempre he admirado a los caballeros medievales, recorrían medio mundo aventurándose en hazañas ficticias con dragones y gigantes.
Yo no luché contra molinos ni seres sobrenaturales, pero por una mujer rompí mi única camisa de salir, en un combate mortal, con un perro callejero. Había marchado a una ciudad innombrable para verle, y antes de llegar me bebí toda una bahía de ron. No se quien fue el culpable, si el perrito o yo, lo cierto es que deshizo mi camisa negra entre sus fauces asesinas.
El tiempo pasó y regresé a la ciudad cuyo nombre no escribiré, con un hermoso reloj dorado regalo de un amigo. La muchacha -no cobrará protagonismo en mi historia- vivía cerca de un muelle. Yo andaba con un grupo de compañeros y tras descubrir donde ella vivía decidí lanzarme no contra molinos, sino desde el muelle al vacío.
Nadie me advirtió que el muelle era un atracadero de barcos. Aún hoy, cuando pienso en esa noche siento el sabor del petróleo. Al salir del agua el reloj había quedado en el fondo del mar.
Esa mujer siguió devorando mi cerebro no como mantis religiosa, esta al menos se entrega. Le hice un jardín bajo su cuarto con caracolitos del río y le sembré mariposas. Eran sus preferidas. Pero como había perdido la cabeza, en un arrebato de locura desbaraté la gran obra, sentía las risas de las personas a mis espaldas mientras desandaba con un manojo de mariposas al hombro.
Por suerte los años no pasan por gusto. Hoy miro con simpatía aquellas locuras cometidas por aquella hermosa bailarina, que nunca me atreví a ver danzar. Pero aún hoy, al presenciar la suerte del macho de la Mantis religiosa pienso en un nombre de mujer.

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Responses

  1. esta si que sabe ben o que fai

  2. maldita loca mantis poor que en vez de comerle la cabeza no le come la cabeza de la verga maldita sadicaaaaaa

    • no sea tan marica esta loco que gonorrea

  3. no entiendo nimierda de esto

    • porque dicen eso

    • ya , son tonterias

  4. Los caballeros medievales sí existieron y tenía dos lealtades: a su señor y su dama. Con dama quiero decir aquella mujer a la que el caballero debía una lealtad, no el amor. Por ejemplo: la dama de su señor, era para el caballero, su dama, justo a quien él debía lealtad, no su amor. En la Edad Media el amor, no era parte del código de un caballero. El caballero era un guerrero exclusivamente. Un hombre de laya.

    Saludos,

    Roberto

  5. y sabeis lo que es ironia, ou?


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