Posteado por: arnaldomirabal | 31 marzo, 2011

Libia, mi dejá vu de la muerte


En estos días, el mundo, pasivo y sordo, descorre las cortinas para presenciar otra muestra de cinismo y falsedad. Mientras, creo haber pasado ya por esta experiencia. Alguien creyó ver en la historia una espiral ascendente, a mis ojos todo me resulta un maldito círculo vicioso.
Quienes habían creído que las guerras de conquista eran cosas del pasado tienen ante sus ojos un nuevo reparto del mundo. La misma historia e iguales protagonistas: Inglaterra y Francia encabezadas por el amo del mundo Estados Unidos.
Un refrán asegura que nadie tropieza dos veces con la misma piedra, sin embargo, la misma mentira puede golpearnos el rostro, provocarnos un hematoma pero al segundo conseguimos olvidar. De ello, de esa capacidad de pasar la página, se valen las potencias y sus medios de comunicación.
¿Acaso contra Iraq no se usó como pretexto las armas de destrucción masiva? ¿Contra Afganistán la cacería de Bin Laden, tan desapercibo como el elefante blanco? Bin Laden, ángel caído del reino imperial, pero excelente discípulo.
Hoy la mentira se adueñó de Libia, y ofende tanta manipulación. En estos días nada se dice de la Revolución Verde encabezada por Muammar Gaddafi en 1969, para derrocar al Rey Idris.
Menos se habla de la reforma agraria o el sistema de seguridad social, la asistencia médica gratuita, la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas del estado, proyectos emprendidos por el líder libio.
Mientras nos muestran rebeldes con potente armamento occidental, los grandes medios silencian que el país africano se convirtió, bajo el mandato de Gaddafi, en el de mayor ingreso per cápita del continente negro.
En cambio, occidente sí se apresuró a informar sobre la represión del del ejército del país norteafricano, pero hasta el momento no hay pruebas concretas, como no las hubo sobre Iraq, pero decidieron atacar, y luego buscar…y lo que encontraron fue petróleo y no bombas de destrucción masiva.
El presidente venezolano Hugo Chávez pidió crear una comisión internacional para investigar el hecho, desde la política y la diplomacia, pero esa realidad es la de otro mundo, mejor pero imposible.
En el nuestro, es más común que mueran de hambre 100 mil personas diariamente, un niño menor de 10 años deje de respirar cada siete segundos, y cada cuatro minutos otro quede ciego, por hambre; mientras contra una nación soberana se lanzan centenares de misiles Tomahawk, con un valor cada uno de 1,41 millones dólares.
Pero esto ya lo había vivido, e intuyo que volveré a tropezar con la misma guerra y por el mismo petróleo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: