Posteado por: arnaldomirabal | 3 enero, 2011

Pertinencia de la utopía


¿Será la formación del hombre nuevo una utopía? Pero, ¿cómo definimos la utopía?
Marcase y Bloch conceden a las utopías una función positiva en cuanto sirven para orientar la praxis y en cuanto fomenta la crítica de las insuficiencias del presente, lo que quiere decir que deviene fuerza para andar.
Si en ese sentido, la utopía es una idea regulativa pero con carácter de “fuerza” que cuestiona e interpela a cada hombre en su situación concreta, podemos decir que el proyecto de formación del hombre nuevo es una utopía, porque la formación de nuevo tipo de personalidad requiere de un constante perfeccionamiento del ser humano, donde se tiene en cuenta las condiciones objetivas en las cuales se puede realizar ese ideal.
Si llamamos utópicos a los ideales que su realización aún no ha tenido lugar y es casi imposible que lo tenga, o sea, lo ideal no realizable, entonces no es utopía, porque en nuestra sociedad existe el germen del hombre nuevo-ya explicamos el significado relativo de este concepto-; por otro lado, su realización depende de que se creen las condiciones que hagan posible la concreción de ese ideal.
El ideal de hombre nuevo no es utopía, si no un programa a realizar. O pudiéramos decir, una utopía realizable.

Tomado del artículo: La formación del hombre nuevo desde la óptica del Che: ¿Una utopía?, La Habana, 2001,Yolanda Conujo Vallejo

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