A la hipocresía de Fernando Ravsberg la cizaña de El Nuevo Herald


En la guerra como en la paz uno debe tener bien claro quien es el enemigo, cómo actúa este, y de esa forma preparar la estrategia para si no derrotarlo al menos contenerlo.
Diariamente hecho una ojeada a El Nuevo Herald, periódico radicado en el sur de la Florida, donde reside lo que “más vale y brilla” del llamado exilio cubano, y  esta publicación es la encargada de endulzarles los oídos, arremetiendo diariamente contra Cuba.
Allí se publica lo que es y lo que no. A los de esta orilla nos queda la misión de rebatir con argumentos las mentiras. Es lo que he pretendido desde la creación de este Blog: una especie de diatriba contra el libelo de Miami. Al que denomino Viejo Chocho por su constante asedio calumnioso a mi país.
De El Nuevo Herald se qué esperar cada día, y aunque este sencillo blog represente una molécula en la red de redes, es el vehículo para defender lo que creo, aunque para algunos sea otro instrumento de la “prensa oficial”.
Al final, en la vida todos tomamos partido. Los disidentes, las damas de blanco, “periodistas” independientes… sabemos ha quiénes representan. No sucede así con otros reproductores de una supuesta postura neutral.
Ese es el caso de Fernando Rasvberg, corresponsal de la BBC en la isla, quien tiene un Blog con el título Cartas desde Cuba. Tengo muchos amigos lectores asiduos de este periodista y en ocasiones yo he leído sus trabajos.
Prefiero conocer a mi enemigo, para estar preparado en cada embestida. Los falsos neutrales son más peligrosos que los contrarios declarados. Los primeros casi siempre atacan a traición. Rasvberg es de esos.
Los cubanos sabemos de batallas interminables y de traiciones, pero sobre todas las cosas aprendimos a respetar a nuestros enemigos y despreciar a los hipócritas.
Por lo pronto solo le pido al compañero Rasvberg, quien tanto ha alabado la sinceridad de los cubanos que empiece a practicarla.
Quien conozca un poco la historia de Cuba, no se atrevería escribir que antes de 1959 el embajador Benjamín Welles se quejaba de cansancio porque el presidente cubano y sus ministros le consultaban “diariamente sobre decisiones de todo tipo de aspectos concernientes al gobierno de Cuba”. Para seguidamente manifestar que la relación “entre los sres. embajadores de EE.UU. y los gobernantes de la isla fue una de las causas por las que “Radio Bemba” -transmisión oral precursora de WikiLeaks- propagó el rumor de que Cuba tenía cierta dependencia de su vecino del norte.
Señor Fernando, es una falta de respeto a nuestra inteligencia que usted se refiera a los cubanos que a lo largo de la historia han denunciado la dependencia de Cuba a los EE.UU. como “Radio Bemba”, más cuando unos de los primeros en prever y denunciar ese tutelaje fue precisamente José Martí, el Apóstol.
Para Rasvberg el diferendo Cuba-Estados Unidos comienza cuando “Ya en la Sierra Maestra, el Comandante escribió una carta en la que asegura que el destino de su vida es la guerra que iniciará contra los EE.UU. después de derrotar al dictador Batista”.
“Ni que hablar de los discursos posteriores al triunfo, tanto en Cuba como en el resto de mundo. Será difícil encontrar uno sin referencias al “imperialismo yankee”, al que acusan de todos los males que aquejan a la humanidad”, refiere el periodista.
El “sagaz” corresponsal se quita la careta y pide a la isla un “Cubaleaks” para dar un poco de transparencia a la vida política, económica y social del país.
En ese instante noté la verdadera naturaleza de Rasvberg, el más hipócrita de todos los periodistas que tienen la misión de dar una imagen distorsionada de Cuba, porque lo hace de forma solapada como los reptiles.
Cuba no necesita un “Cubaleaks” cuando diariamente se cierne sobre ella tantos ventarrones cargados de calumnias. Llama la atención que al emerger Wikileaks a manera de paraguas, periodistas como Rasvberg nada dicen sobre las atrocidades de los Estados Unidos en Iraq y Afganistán, en cambio desvían el rostro y con ceño fruncido exigen transparencia a la isla.
A la hipocresía enmascarada de Fernando Ravsberg la cizaña descubierta de El Nuevo Herald.  Es inquebrantable pero uno llega a apreciarla.

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